Dos meses y dieciocho días
Y hoy aparece. Así, sin avisarme. Aparece en mi sueño. Parece tan real... Me habla. Me sonríe. La siento viva. La siento en mi. Y, entonces, me doy cuenta de que jamás se irá. Jamás. Siempre estará en mi. Aquí. Muy dentro de mi. En mi alma. Dónde mejor puede estar. Porque la necesito. Porque necesito su consejo. Porque necesito su apoyo incondicional. Porque se merece estar aquí.
Porque la echo tanto de menos que esta tarde me ahoga la pena.
tinka dijo
jo, no tengo palabras...
un besito enorme:)
3 Septiembre 2010 | 05:08 PM